sábado, 22 de septiembre de 2012
martes, 7 de agosto de 2012
Fue un instante, un segundo. Sentí como mi alma se evaporaba hacia otro destino, donde ya sus ojos no estaban.
Mi piel sintió el perfume de su eterna ausencia y mi boca pronunció su nombre por última vez. No me reconocí al saberme vencida, no era yo aquel hombre que peleaba sin tregua y esperaba su llegada cada tarde. Pero ya no siento fuerzas.
El día que mis ojos descubrieron el sonido incomparable de su mirada, bien sabía yo que con este amor llegaría el dolor, y sin importarme mas nada, seguí sus pasos, y llegué a sitios donde jamás imaginé estar.
No hubo nadie que me aliente para seguir adelante.
Nunca nadie creyó que mi felicidad, solo crecía cada vez que escuchaba mi nombre saliendo, como lejana esperanza, de sus labios.
Quizás ella tampoco confió en mi alegría, quizás nunca supo, que yo reiría eternamente si me miraba, solo si me miraba.
Otra vez recuerdo cada sensación que sus manos despertaron en mi sangre, y nuevamente llega aquella canción desde lejos y dejando la misma nostalgia de un final de una película de amor.
Mis pasos se apresuraban cada tarde para verla sonreír... y mi alma siempre llegaba cuatro segundos antes... lo que yo nunca supe, es que mi alma se quedó a vivir en ella.
La escuchaba atentamente durante horas, estudiando cada palabra y creciendo despacio a su lado.
Su preocupación por mostrarme la mejor manera de vivir, era
sorprendente.
Y sus largos enojos cuando veía mis desvíos, hoy los recuerdo
como su mágica manera de quererme.
Siempre pensé, si en mi vida estaba escrito encontrarlo, o fui yo simplemente que quise cambiar el destino. Pero estoy seguro, que lo volvería a repetir.
Sé que dejándola, le demuestro mi amor infinito,sé que despedirme, es poder volver a encontrarla alguna vez.
Ahora solo debo mirarla y con las mismas fuerzas con las que luchaba por tener su amor, con esa misma furia con la que defendía mis sentimientos...
Con las mismas palabras con las que llegué...
Ahora solo debo mirarla... y regalarle mi Adiós.
El duende le pidió que bajara a la base del árbol. Moira recordó que no estaba permitido hacerlo. Pero igualmente, se acercó a él. Fue amor a primera vista, no lo podían creer. Estuvieron abrazados por largo tiempo, charlando como si se conocieran de otra vida. De pronto desde lo alto cayó un rayo sobre ellos, proveniente de quién sabe qué poder supremo, pues aquel amor era algo que no debía permitirse. Ambos murieron abrazados, y con el tiempo al pie del árbol crecieron dos pequeños robles entrelazados. Entre las hadas y los duendes se comentaba, que todos los años el mismo día de la muerte de Moira y Krull, los robles brillaban y emitían murmullos con palabras de amor
martes, 3 de julio de 2012
Una vida mejor, no es lo que se anda buscando? mezcla de sed de veneno con ansias de despegar. Los nervios y el dolor no van a alzarse con nada cualquiera puede hallarte, rondando el mejor lugar.
No me importa si hoy no sos tan buena si estas, si no estas, si me pierdo por vos. No existe un Dios ni otra fuerza que pueda obligarme, a dejarte.
jueves, 28 de junio de 2012
miércoles, 7 de marzo de 2012
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